lunes, 22 de septiembre de 2008

El colmo del restaurador


Desde Argentina, nos llega una nota de Crítica de la Argentina, en su edición del día 19 de septiembre del 2008. Aquí puede descargarse la edición impresa completa de ese día.

Demolerán la escuela que forma a quienes conservan el patrimonio.
Por CRITICA DE LA ARGENTINA, BUENOS AIRES

Como si fuera uno de esos chistes que dicen “cuál es el colmo de...”, el gobierno porteño planea demoler el edificio donde se forman aquellas personas que restauran, gratis, el patrimonio histórico de la ciudad.

Se trata de la Escuela Taller Casco Histórico, que funciona en una construcción de principios de siglo en la esquina de Brasil y Paseo Colón, en el barrio de San Telmo, y que en estos días corre el riesgo de desaparecer para dar lugar al ensanchamiento de la avenida.

“Para demoler se basan en una disposición de 1940 que establecía la ampliación de Paseo Colón desde Carlos Calvo hasta Almirante Brown –explica Alberto González, alumno de la escuela–. Obviamente que en ese año todavía no se tenía conciencia de la importancia de los edificios antiguos. Sin embargo, ninguno de los gobiernos aplicó la ley y ahora éste nos manda una orden de desalojo sin siquiera analizar lo que eso implica.”

El 10 de junio, el Gobierno de la Ciudad mandó una notificación al Ministerio de Cultura, de quien depende la escuela, en la que exigía la devolución del edificio –es decir, su desalojo– para iniciar las obras de demolición y ensanche de la avenida sin especificar adónde se trasladaría la institución educativa.

Probablemente, los cráneos del Poder Ejecutivo que idearon la remodelación de San Telmo –que además incluye la polémica medida de levantar los adoquines de la calle Defensa– no tuvieron en cuenta que en la Escuela Taller se forman cada año más de cien personas en diversos oficios como albañilería, yesería, lustre de maderas, tapicería, recuperación de metales y mármoles. Y son esas personas las que, a través de sus prácticas, restauraron la balaustrada de la Casa Rosada, la casa de Fernández Blanco, el museo Evita, el zoológico, la catedral y el hipódromo. Todo gratis.

“Esto es como matar la vaca, ésta es la única escuela de la ciudad y la primera de Sudamérica que enseña a restaurar el patrimonio y a tener conciencia de él –continúa Alberto–. Además, acá no sólo se forman arquitectos, chicos de bellas artes u obreros de la construcción, sino también gente de la calle que aprende un oficio para tener una salida laboral.”

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