viernes, 15 de agosto de 2008

MINISTERIO DE CULTURA. ¿ENTELEQUIA o entelequia?

Desde hace unos pocos años se habla en el Perú acerca de la necesidad de crear un Ministerio de Cultura. Hace algunos años, habría sido impensable tal empresa o siquiera idea. No había presupuesto y, menos aún consciencia en la ciudadanía. Tal como ha sucedido con el Ministerio del Ambiente. Ahora sí hay ambas cosas. Al hablar de la ciudadanía excluimos a los políticos, que han sido incapaces de dar, por mínimo que sea, un presupuesto para el flamante Ministerio, en manos de alguien que innegablemente tiene todos los merecimientos, para pueda funcionar: Antonio Brack Egg.

El Perú es un país que tiene un territorio que, más allá de exabruptos de su personalidad (como los terremotos) puede muy bien haber sido sede del Paraíso Bíblico. En cuanto a lo cultural, no se queda atrás. La historia del Perú, y aún su presente, es de una riqueza tal que se pone al lado del territorio. Como debe ser, además, porque aunque surjan argumentos, por demás lindantes con el cretinismo, de que “no hay una definición exacta de cultura”, preguntas sofistas (sin responder, claro) como “¿a qué cultura?” o “¿qué cultura defendería el Ministerio”?. Entonces, uno se pregunta si quienes hicieron esos comentarios, realmente se preocupan por la Cultura en el Perú.

Con claridad decimos por la Cultura en el Perú y no por la Cultura del Perú, porque al ser el Perú, un país tan diverso en términos de geografía y ecología, es evidente que la respuesta que el hombre peruano da (o debiera dar) en cada uno de estos lugares es diferente una de otra. Es decir, no hay UNA cultura, sino varias contemporáneas. Además debemos agregar a esto el tiempo en que el Ser Humano habitó las tierras peruanas, con respuestas a su medio, que sorprenden.

Cultura es la respuesta que un grupo humano da para adaptarse, en su realidad física y espiritual -existencia-, a un medio en un tiempo histórico determinado. La diversidad de medios del Perú no es únicamente actual, sino histórica, por lo tanto, la riqueza de la cultura peruana es enorme, ahora y en el pasado. Podemos, por lo tanto suponer que lo seguirá siendo en un futuro. Además debemos contar con los procesos de aculturación por los que han pasado los pueblos y que actualmente es, cada vez, más fuerte. Aquí existen dos elementos importantes. i) Que el proceso debiera ser de interaculturación, es decir, que haya intercambio y asimilación de rasgos culturales de manera biunívoca, de los contrario pierde el pueblo que no asimila lo bueno y adaptable del otro y ii) que la asimilación de rasgos culturales debe hacerse como un proceso de enriquecimiento pero no de suplantación.

Así las cosas, la creación de un Ministerio de Cultura es impostergable, no sólo para promover la Comida Peruana (respuesta de los pueblos para adaptarse a su realidad en el lugar y el tiempo), para defender el Pisco o la Chirimoya o reafirmar que Marinera es Peruana. El Ministerio de Cultura tampoco debe ser una sucursal de APDAYC o de la ENSABAP. No sólo los artistas o literatos tienen o deben tener cabida en la discusión.

Los archivos, fuente para la Historia del Perú y su interpretación y constante re-interpretación, son cultura que se debe defender de los “navajeros de corbata”. Al igual que las Bibliotecas. Y nadie puede negar la necesidad de una eficiente red de Bibliotecas en nuestro país. Sólo se puede poner como ejemplo lo que hizo Antanas Mokus en Bogotá. Para ello es necesario contar con el apoyo de la IFLA (Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas), organismo patrocinado por la UNESCO.

El Patrimonio Arqueológico, fuente de orgullo para muchos, casi todos los peruanos. ¿Quién no admira Machu Picchu, Chan Chan, Choquequirau, Caral, Chavín o Pachacámac? Son bienes culturales que hay que preservar, pero también estudiar y promover su estudio, por parte de estudiosos peruano y extranjeros. Pero no es sólo estos monumentos lo que puede interesar, la recuperación de los andenes, como lo hace Ann Kendall, o de otros sistemas de cultivo útiles aún, pero de alto valor cultural, como los Waru Waru u otros. El Patrimonio Histórico Arquitectónico-Urbano, como la Catedral de Cusco, el Centro Histórico de Lima, el Aucaypata de Cusco, el Convento de Santa Catalina de Arquipa, San Pedro de Mórrope, el Convento de Ocopa o la Iglesia del Señor de Luren. Todo esto debería contar con el apoyo del ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), otro organismo patrocinado y apoyado por la UNESCO.

Nuestro inmenso patrimonio de Arte, llamado mueble, es decir, huacos, textiles, esculturas y pinturas, que se sustraen a diario del Perú, para ser vendidas en el extranjero. Son también manifestaciones culturales de innegable valor, que nos ayudarán a explicar nuestro pasado. En esto se puede contar con el apoyo del ICOM (Consejo Internacional de Museos), organismo patrocinado y apoyado por UNESCO, que se encarga además de lo que podemos llamar cultura inmaterial. Como la procesión del Señor de los Milagros, la Fiesta del Inti Raymi o del CCoylur Ritti, de los Dansaq, de la Kashua, de la música vernácula, de esa que se va perdiendo por la aparición de instrumentos nuevos; de los textiles de Taquile o de la cerámica de Chulucanas o de los Shipibos.

En su paso por la naturaleza, el hombre peruano la ha transformado, sea para establecerse o para rendir culto a sus dioses que se manifiestan en los cerros, lagunas, etc. (APUS). Estos Paisajes Culturales, que nos llenan de orgullo, como las líneas de Nasca, lo geoglifos de Chen Chen (en Moquegua), las apachetas, el Qapaq Ñan, etc. son trabajadas por especialistas de ICOMOS, ya mencionado y de otro organismo con las mismas siglas de otro, también ya mencionado, IFLA (Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas) que trabaja paralelamente y en coordinación con la UNESCO.

Hablemos de nuestra culinaria; de nuestra música chicha; de nuestros huaynos, huaylash, marineras, tonderos, festejos, carnavalitos, yaravíes, etc. Hablemos de nuestros trajes típicos, que se van perdiendo. Hablemos de nuestras fiestas del Agua; de nuestra medicina tradicional; de la fiesta de la Mamacha Candelaria; de la chicha morada, de jora, del masato. Hablemos de las manifestaciones del mundo occidental en el Perú, la Orquesta Sinfónica; el Ballet Nacional; el Coro Nacional (o del Estado); de un Elenco Nacional de Teatro; de un Grupo Nacional de Danza Moderna y de Cámara; de un elenco Nacional de Folklore; de nuestros literatos, pintores, escultores; de nuestros grupos de Rock Nacional; de Nuestros Clowns ; de los grupos circenses; de nuestro alicaído cine nacional, etc.. Hablemos de los estudios de Antropología, de Etnomusicología, lingüística, historia del Arte y de la Arquitectura, de los estudios sobre nuestra literatura o tradición oral, etc. Pueden ayudar las Academias Peruanas de la Lengua; de Historia, etc.

Es una empresa que excede la restringida convocatoria que, en la rapidez de un discurso presidencial de 28 de julio, se ha realizado. Esto debe ser más meditado. Y hemos hecho la Pregunta de ¿ENTELEQUIA o entelequia? Porque bien puede ser una ENTELEQUIA, el aristotélico fin u objetivo de una actividad que la completa y la perfecciona o, si hacemos caso de que parta de las bases del actual INC, con todos sus vicios, falta de personal idóneo, desinterés por la Cultura Peruana, primando el interés de “conservar el puesto” (que recuerda a “primero nuestros intereses hermano, después, los del país” ahora frase famosa), entonces, estaremos hablando de una entelequia, segunda acepción del Diccionario de la RAE. Es decir, ‘irónicamente’,
“cosa irreal”.

Creo que hay personas como Martha Hildebrandt, Pablo Macera, Fernando Fuenzalida, Francisco Miró Quesada Cantuarias, Fernando Cabieses, Marco Aurelio Denegri, Armando Robles Godoy, Mónica Brown, Gastón Acurio, Gerardo Manuel, Victoria Santa Cruz, Jorge Villacorta, Víctor Pimentel, Javier Sota, etc. universidades y asociaciones como las mencionadas, nacionales, como AMIGPerú (Asocición de Musólogos, Intérpretes del Patrimonio y Gestores Culturales del Perú) e internacionales que deberían participar en esta discusión.


Arq. Juan De Orellana Rojas

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